CRÓNICA NEGRA: Al profe lo mataron en un hotel.

Viernes 16 de marzo 2018

Cuando el cuerpo de investigaciones entró al hotel Bocanegra, en la avenida Victoria, una hora después de haber recibido la llamada del administrador.  El cuerpo del profesor Archibaldo Ramírez de 41 años yacía desnudo y boca arriba, sobre una cama impregnada de sangre semi-seca. Su ingle había sido perforada por una bala, igual que sus genitales, provocando el desprendimiento de los testículos y de cuatro litros sangre que vertió por una arteria principal.  Pedro Correa, el administrador del lugar, indicó que no se dio cuenta del hecho porque no hizo inspección ese fin de semana. Fue el lunes 19 cerca de las ocho de la mañana que tocó la puerta de la habitación. La pareja no se había presentado para dejar la llave en recepción. Habían pagado por adelantado ese fin, pero el tiempo de gracia terminaba a las siete de ese lunes.

La comisión le preguntó a Correa si tenía registrado el nombre de la chica, y por qué ya no estaba en la habitación. Revisó el libro de control y dijo el nombre de Ameláis Guzmán de dieciocho años de edad. Confesó que no se dio cuenta cuando la joven salió de la habitación, aunque sí tenía un circuito cerrado y podía darnos más luces. El video del viernes 16 en el pasillo principal indicó que a las 15 horas con 24 minutos de la madrugada, Ameláis Guzmán era sacada con violencia de la habitación por un sospechoso que portaba una Beretta 92FS en su mano derecha. Opuso resistencia antes de montarse al vehículo pero él la golpeó para que lo hiciera y arrancó. El rostro no pudo visualizarse con el zum, ya que llevaba un casco de motorizado, aunque sí una camisa escolar probablemente azul de básica y la insignia de un liceo de la zona. Se maneja que Ameláis era estudiante del mismo liceo y fornicaba con el profesor Archibaldo en dicho hotel, también que el motorizado siendo su novio, y descubriendo la infidelidad, programó seguirlos para vengarse.

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CRÓNICA NEGRA – Lo mataron para robarle una paca de Harina

Caracas, 13 de marzo de 2018

Nos enteramos que el sábado 10 de marzo, un poco más allá de la seis de la tarde, aunque todavía estaba claro, que el cuerpo de Ramón Hinojosa de 35 años cayó de una moto por un balazo en la cabeza, en el barrio el Capitán de Catia. Cuenta su familia que le pagó a un moto-taxi para que lo llevara a dicho barrio a buscar una paca de harina de maíz. Pero al parecer las intenciones de conductor cambiaron. –Es terrible, porque ellos eran amigos, no entiendo qué le pasó al gordo, testificó la esposa evidentemente conmovida. -Sí, habían sido amigos desde la escuela. El gordo tenía fama de malandro pero no tenía antecedentes penales, sólo se dedicaba a su chamba y ya, cuenta un amigo de la víctima. La hipótesis policial aborda el siniestro como un caso de crimen común, sólo que el móvil del delincuente era robarle la comida.

Descripción del suceso: Ramón Hinojosa busca a Jefferson Maldonado (alias el gordo), en la parada de las motos, en la entrada de Gramoven, le pide que lo lleve al Capitán porque un conocido le venderá una paca de Harina. El gordo hace el viaje y cuando llegan, lo ayuda a cargar la paca en la parte de atrás de la moto amarrándola con una liga gruesa, de esas que usan los carritos de mercado. El gordo se monta, enciende la moto y saca una Heckler  semiautomática propinándole un tiro en la frente. Entre todos los testigos que declararon, sólo uno no está de acuerdo con la tesis de que, aunque eran grandes amigos, la necesidad mató al gato y el victimario optó por robarle la comida; al parecer la actual esposa de Hinojosa, había sido primero la mujer del gordo, lo cual dirige todo a un presunto móvil pasional. Actualmente el cuerpo técnico de policías está en la pesquisa del asesino que escapó con la motó y, por supuesto, el voluminoso empaque de papel con 20 paquetes de Harina Pan.

 

CRÓNICA NEGRA: Llegó desnudo a su casa

Caracas, 8 de marzo de 2018

Ayer 7 de marzo el señor Lucas Figueredo de 41 años, llegó desnudo a su casa. La gente se le acercaba haciéndole preguntas tontas, como: -¿Señor se encuentra bien?, ¿le pasó algo?, ¿lo robaron? Sí, al señor Lucas Figueredo lo robaron cuando salía de la estación Plaza Sucre de Catia, por el lado de los Magallanes. Eran dos sujetos que presuntamente lo venían siguiendo desde que salió de un cajero en la avenida Francisco de Miranda de Chacao. Cuenta la víctima que, cuando salió del Metro Plaza Sucre, un hombre le preguntó la hora y al bajar la cabeza para ver su reloj, otro le llegó por detrás, y le hizo sentir su arma. Eso bastó para inmovilizarlo, mientras el que le había preguntado la hora le despojaba de sus objetos personales, entre ellos: el reloj, la billetera (con los diez mil bolívares que le dio el cajero del Banco de Venezuela), su teléfono inteligente valorado en veinticinco millones de bolívares, y la ropa con los zapatos que llevaba puestos.

Figueredo asegura que había visto a los delincuentes en el cajero, justo detrás de él. Acababa de salir del trabajo y le tocó hacer una cola de una hora. Los reconoció porque mientras hacía dicha cola hablaron de política y, curiosamente, de los altos índices de criminalidad.

Adolfo Bioy Casares – El Caso de los Viejitos Voladores

Un diputado, que en estos años viajó con frecuencia al extranjero, pidió a la cámara que nombrara una comisión investigadora.

El legislador había advertido, primero sin alegría, por último con alarma, que en aviones de diversas líneas cruzaba el espacio en todas direcciones, de modo casi continuo, un puñado de hombres muy viejos, poco menos que moribundos. A uno de ellos, que vio en un vuelo de mayo, de nuevo lo encontró en uno de junio. Según el diputado, lo reconoció “porque el destino lo quiso”.

En efecto, al anciano se lo veía tan desmejorado que parecía otro, más pálido, más débil, más decrépito. Esta circunstancia llevó al diputado a entrever una hipótesis que daba respuesta a sus preguntas.

Detrás de tan misterioso tráfico aéreo, ¿no habría una organización para el robo y la venta de órganos de viejos? Parece increíble, pero también es increíble que exista para el robo y la venta de órganos de jóvenes. ¿Los órganos de los jóvenes resultan más actrativos, más convenientes? De acuerdo: pero las dificultades para conseguirlos han de ser mayores. En el caso de los viejos podrá contarse, en alguna medida, con la complicidad de la familia.

En efecto, hoy todo viejo plantea dos alternativas: la molestia o el geriátrico. Una invitación al viaje procura, por regla general, la aceptación inmediata, sin averiguaciones previas. A caballo regalado no se le mira la boca.

La comisión bicameral, para peor, resultó demasiado numerosa para actuar con la agilidad y eficacia sugeridas. El diputado, que no daba el brazo a torcer, consiguió que la comisión delegara su cometido a un investigador profesional. Fue así como El caso de los viejos voladores llegó a esta oficina.

Lo primero que hice fue preguntar al diputado en aviones de qué líneas viajó en mayo y en junio.

“En Aerolíneas y en Líneas Aéreas Portuguesas” me contestó. Me presenté en ambas compañías, requerí las listas de pasajeros y no tardé en identificar al viejo en cuestión. Tenía que ser una de las dos personas que figuraban en ambas listas; la otra era el diputado.

Proseguí las investigaciones, con resultados poco estimulantes al principio (la contestación variaba entre “Ni idea” y “El hombre me suena”), pero finalmente un adolescente me dijo “Es una de las glorias de nuestra literatura”. No sé cómo uno se mete de investigador: es tan raro todo. Bastó que yo recibiera la respuesta del menor, para que todos los interrogados, como si se hubieran parado en San Benito, me contestaran: “¿Todavía no lo sabe? Es una de las glorias de nuestra literatura”.

Fui a la Sociedad de Escritores donde un socio joven, confirmó en lo esencial la información. En realidad me preguntó: –¿Usted es arqueólogo?

–No, ¿Por qué?

–¿No me diga que es escritor?

–Tampoco.

–Entonces no lo entiendo. Para el común de los mortales, el señor del que me habla tiene un interés puramente arqueológico. Para los escritores, él y algunos otros como él, son algo muy real y, sobre todo, muy molesto.

–Me parece que usted no le tiene simpatía.

–¿Cómo tener simpatía por un obstáculo? El señor en cuestión no es más que un obstáculo. Un obstáculo insalvable para todo escritor joven. Si llevamos un cuento, un poema, un ensayo a cualquier periódico, nos postergan indefinidamente, porque todos los espacios están ocupados por colaboraciones de ese individuo o de individuos como él. A ningún joven le dan premios o le hacen reportajes, porque todos los premios y todos los reportajes son para el señor o similares.

Resolví visitar al viejo. No fue fácil.En su casa, invariablemente, me decían que no estaba. Un día me preguntaron para qué deseaba hablar con él. “Quisiera preguntarle algo”, contesté. “Acabáramos”, dijeron y me comunicaron con el viejo. Este repitió la pregunta de si yo era periodista. Le dije que no. “¿Está seguro? preguntó.

“Segurísimo” dije. Me citó ese mismo día en su casa.

–Quisiera preguntarle, si usted me lo permite, ¿por qué viaja tanto?

–¿Usted es médico? –me preguntó–. Sí, viajo demasiado y sé que me hace mal, doctor.

–¿ Por qué viaja? ¿Por qué le han prometido operaciones que le devolverán la salud?

–¿De qué operaciones me está hablando?

–Operaciones quirúrgicas.

–¿Cómo se le ocurre? Viajaría para salvarme de que me las hicieran.

–Entonces, ¿por qué viaja?

–Porque me dan premios.

–Ya un escritor joven me dijo que usted acapara todos los premios.

–Si. Una prueba de la falta de originalidad de la gente. Uno le da un premio y todos sienten que ellos también tienen que darle un premio.

–¿No piensa que es una injusticia con los jóvenes?

–Si los premios se los dieran a los que escriben bien, sería una injusticia premiar a los jóvenes, porque no saben escribir. Pero no me premian porque escriba bien, sino porque otros me premiaron.

–La situación debe de ser muy dolorosa para los jóvenes.

–Dolorosa ¿Por qué? Cuando nos premian, pasamos unos días sonseando vanidosamente. Nos cansamos. Por un tiempo considerable no escribimos. Si los jóvenes tuvieran un poco de sentido de la oportunidad, llevarían en nuestra ausencia sus colaboraciones a los periódicos y por malas que sean tendrían siquiera una remota posibilidad de que se las aceptaran.

Eso no es todo. Con estos premios el trabajo se nos atrasa y no llevamos en fecha el libro al editor. Otro claro que el joven despabilado puede aprovechar para colocar su mamotreto. Y todavía guardo en la manga otro regalo para los jóvenes, pero mejor no hablar, para que la impaciencia no los carcoma.

–A mí puede decirme cualquier cosa.

–Bueno, se lo digo: ya me dieron cinco o seis premios. Si continúan con este ritmo ¿usted cree que voy a sobrevivir? Desde ya le participo que no. ¿Usted sabe cómo le sacan la frisa al premiado? Creo que no me quedan fuerzas para aguantar otro premio.

Publicado gracias a la cortesía de Cuentosinfin

 

DOS RELATOS

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Trazos de Profunda Densidad

Al transcurrir los días ya no publicaba nada el blog que no fuera música y documentales. Recordé que desde mi ventana se podía ver su departamento, ubicado en posición oblicua al mío. Asomé la cabeza y allí estaba, en medio de un cigarro interminable, en aquel triste y mugriento balcón. Lo llamé y le hice seña de que bajara, nos veríamos en planta. No era el mismo de meses atrás. Solía encarar las dificultades hasta con cierta osadía, pero el caso de su hijo lo tenía contra el piso. Nos sentamos en un banco y pasó un vendedor de café, pedí dos. Sebas le dio una calada al cigarrillo, y comenzó hablar. Se culpaba por los pensamientos de fuga, de escaparse a un lugar donde pudiera cambiar de vida y por fin tener algo de paz. Le dije lo que creo había escuchado en alguna parte: “El dolor puede ser terapéutico si lo canalizamos bien. Quizás puedas plasmar eso que sientes sobre una hoja.”

-¿Y CREES QUE NO TRATO, MARCEL? LO INTENTO TODAS LAS NOCHES, PERO NO SALE NADA. Comencé un relato hace meses y todavía no lo concluyo, sólo pienso en mi hijo en ese hospital. Dicen que si al pasar los días no se recupera, podría ser irreversible. Estoy desesperado, y creo que voy a explotar si no me voy por un tiempo. Es sólo por un tiempo… no creas que voy a abandonar a mi familia, es para aclarar mi mente… No, no me mires así Marcel, no los dejaré desamparados, les depositaré en una cuenta. Ellos son muy importantes para mí, y si tú pudieras estar con ellos. Mira…ellos te conocen Marcel. Saben que tú has sido más que un vecino, eres como un hermano de la infancia. Solo tienes que presentarte en mi casa y le dices que tuve que hacer un importante viaje, que tú estarás con ellos como si fueras yo. Lo entenderán, Marcel, estoy seguro.

Se levantó, y caminó sin despedirse. No llevaba nada en las manos, sólo un libro, y la cola de un cigarrillo que luego soltó. Su decisión me dejó aturdido. Pensaba detenerlo, pensaba decirle que no contara conmigo para una vaina tan vil. “No voy a apoyarte en esto. Por el amor de Dios, Sebas, afronta tu vida. No le hagas esto a esos seres… Sebas, ellos te aman… Sebas…Sebas…”

Pensé en muchas cosas, pero, finalmente, no abrí la boca. Lo miré aproximarse al tráfico de carros, el smog parecía desvanecer su cuerpo en la distancia. Esa tarde me presenté ante su esposa. No tengo que describir como se puso cuando le conté todo.

Sus lágrimas y el niño valiente, postrado en una cama de hospital, me ataron a un compromiso de humanidad. Llegaba a su habitación con frutas y a veces me vestía de payaso con una gran nariz. Cumplía la misión de ¿la felicidad?; por lo menos le sacaba unas sonrisas a ambos, y el afecto que nunca esperé. El pequeño fue recuperándose gracias a Dios, a la ciencia, y a los cuidados de una mujer valiente. Cada vez que la veía pensaba en lo idiota que fue Sebas.

Ella sigue sin entender por qué te fuiste. Todas las noches después de cenar, sale al balcón a mirar las estrellas. Lo comprendo, se han ido los meses y tú aún no regresas. Por eso he comenzado a exigirle que continúe su vida, que haga algo que ocupe su mente. La invité a correr esta mañana, y luego nos fuimos a buscar al chico en el hospital, hoy le dan de alta. Le gusta pintar y pinta casi como un profesional, aunque no ha ido a la Academia. Pinta a su madre y a mí en distintas facetas. Pinta a la familia. La familia es el tema de sus obras, aunque hay un vacío en algunas. No es necesario adivinarlo, Sebas, tú ausencia se materializa en esos trazos de profunda densidad, donde los ojos se extravían en lo inasible.

Me atreví abordarla una de esas noches, mientras lloraba por ti. Le quité el cigarro de la boca y lo lancé por el balcón. No quiero que fumes, no quiero que te enfermes, le dije. Le hice entender que ella era muy importante para su hijo y ahora también para mí. Sequé sus lágrimas con los pulgares y sus pupilas centellaron. La abracé y caminamos pausadamente al cuarto.

Esa noche ocupé tú lugar, amigo mío. Porque eso era lo que querías desde el principio, ¿verdad?  No sé, nunca podré comprenderte. Espero de verdad que encuentres tu tan anhelada paz. Por lo pronto seguiré escribiéndote en este…el que alguna vez fue tu blog.

Superhéroe

Ella se enamoró más de él, porque amaba a su hijo. Se preocupaba por traer el pan y de que todos comieran. Pasaba el tiempo necesario con sus tareas, por eso las buenas notas de la escuela. Veían películas sobre superhéroes, le encantaba ese tema, de hecho era casi un experto. Como profe de literatura integraba las historietas de Marvel, Allan More y Neil Gaiman a la planificación. Ella le enternecía su afición, porque lo entendía como una travesura que se trajo de la infancia y ahora lo ayudaba a fortalecer su relación con el pequeño Sergio, aunque en ocasiones se tornaba realmente obsesivo. Pensaba que el pequeño tenía la misión de salvar el mundo. Ella llegó hasta fantasear con la idea porque, a qué madre no la ilusiona que su hijo esté destinado a grandes cosas… pero todo cambió el día del accidente. Ese día odiaría a su esposo hasta la muerte. Ese día sería el ser más infeliz de la tierra.

Cruzaban una amplia avenida y no se dieron cuenta cuando el pequeño Sergio se quedó atrás. Quería parar un camión siete cincuenta que se movía a gran velocidad. Estaba seguro que sus poderes emergerían en cualquier momento, sobre todo en condiciones de mayor adversidad.

 

Axel Blanco Castillo

HOY EN VIDEOTECA-NEIL GAIMAN

Discurso dado por el escritor británico Neil Gaiman en la University of Arts en 2012.
Video publicado gracias a Wholee Dantès canal You Tobe

 

Neil Gaiman nació el 10 de noviembre de 1960 en la ciudad de Portchester, Inglaterra, y se crió en Sussex. De niño cultivó una gran afición a la lectura, tanto de libros (G. K. Chesterton, C. S. Lewis, J. R. R. Tolkien) como de comics. Su mayor sueño era convertirse en escritor y por ello no acabó los estudios y se puso a trabajar colaborando en diversas publicaciones como crítico, articulista o entrevistador. Una de esas entrevistas, con Alan Moore, le cambió la vida: despertó en él su antigua afición por los comics y empezó a plantearse la posibilidad de escribir historias para este medio, instruido por Alan Moore. Después de un par de trabajos de rodaje, en 1986 conoce a Dave McKean, joven dibujante de peculiar estilo y juntos crean su primera novela gráfica, Casos Violentos. 
Neil Gaiman – Wikipedia, la enciclopedia libre