EL HIJO DEL REY

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Tristes días en la casa de mi padre
Serpientes que inoculan veneno tienen años allí
Creen que todo es suyo
Se han apropiado de pasillos y cuartos
De patios y zaguanes
Llegué sin saber que eran serpientes
Al principio tenían forma de flamencos multicolores
Gráciles daban piruetas sobre el espejo azul
Un fresco digno de galería
De museo parisino
Louvre, Orsay, Pompidou…

Todos saben que fui dócil, servil
Así llegué
Un hombre que lo hacía todo por todos
Pero cuando el ensueño se disipó
Lamía la suela de sus zapatos
El rictus permanente en sus labios
La mirada altiva
Yo, la caricatura maltrecha de un cero

Trabajar con mi padre fue honor de nobles
Dios conoce mi corazón
Sabe que quise hacerlo
Caminé sobre el nido de serpientes
Me atacaban por todos lados
No me importó trajinar
Salvar largas distancias
La madrugada mi amante
El alba mi esposa

Tenía mi vida muy lejos
Siempre estuve lejos de tí
Mi corazón nunca respondió la pregunta de tu ausencia
Padre mío
Mi corazón está en discordia contigo
¿Por qué me olvidaste tanto tiempo?
¿Qué te hice?
¿Qué recóndito motivo tuviste para llamarme?
Desde que nos vemos nunca me has respondido
Incluso hoy que te has acercado no respondes mis llamados
Soy el culpable de qué
¿Qué te hice?
Más allá de todo esto, me siento orgulloso
No soy el hijo de un delincuente
Soy hijo de un ilustre

Largas distancias estropearon mi continuidad, el cansancio, no sé
Busqué fuerzas debajo de las piedras
Las serpientes no dejaban de agredir
Sobre todo una alta, lívida y larguirucha
Oculta entre hojarascas que crujen
El iris verduzco en medio de los globos oculares intimidaba
Salí huyendo de sus mordidas
Como el viento crucé el mar
Los océanos
No quise volver jamás
Adiós a tu ilustre palacio padre
Adiós adiós

Volví
Heme aquí
Espero que esta vez no me dejes ir
Protégeme de las serpientes
Padre, estoy en tu palacio
Tú eres mi único rey
A quién voy a obedecer si no a tí
Así que no me pidas que me someta a los extraños
He sido súbdito de muchos reyes
He sido esclavo en muchas tierras
He sido advenedizo por muchos años
No obstante gané mi libertad
Logré posiciones
Lo hice trabajando
Sudando las verdes
Por quince años demostré mi valía
Ahora no me pidas que sea mendigo dentro de tu casa
Si me lo pides, no podré hacerlo
Regresaré
Cruzaré de nuevo el mar
Dios me ayudará como siempre lo hizo
El Padre que nunca me olvidó
Tendré que decirte
Con mucho dolor
Adiós papá, adiós.

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