MUERTES LETALES

Imágen cortesía de javiermanzano.es

Imágen cortesía de javiermanzano.es

Max Traler sale de la cama con el pene colgando, flácido, goteando un líquido pegajoso. Alondra amplía la sensación de relax calando una mortaja. Exhala lento, diseña una nube gris sobre ella. La ciudad es una multitud de luciérnagas titilantes. El viento hace una visita placentera, aterciopelada. Max parece contemplar la ciudad, pero piensa en otra cosa. Su jefe, el inspector Víctor Guerras, tiene una forma de trabajar un poco turbia. Se acuesta con sospechosas. Sustrae evidencias. Echa mano de la mercancía incautada. Huele mal su forma de salir y entrar de los tugurios. Qué hace un policía fumando porros con jibaros y proxenetas. Alondra se levanta y camina desnuda hacia él. Lo abraza por detrás e inserta el cigarro en sus labios. –¿En qué piensas? –No sé… en tantas cosas… -¿En Víctor, verdad? – ¿Es tan obvio? Alondra sonríe. Tampoco soporta al jefe, pero ha decidido resignarse. Su filosofía se sustenta en evitar problemas laborales. –No es lo pedante Alo, es su forma de interpretar la justicia. Creer que las leyes son una máscara del poder real. Un parapeto para débiles y pendejos. – ¿Te invitó a su fiesta? –Sí. -¿Vas a ir?, habrá buena comida…

2

Max baila con Alondra. Toda la división está allí. Menos Víctor. Tiene rato que no sale del cuarto. El CD de Mark Anthony termina y nos sentamos. Alondra se queda tomando mojito, riéndose de las payasadas de sus compañeros. Max deja que sus pasos lo lleven. Aquella parte del departamento es solitaria. La puerta de la habitación de Víctor vibra, levemente. La oreja de Max se acopla a la superficie. Víctor le grita a su novia Lixue. Le dice que la mandará de regreso a Corea. Ella llora sin contenerse. La mano se alza y la azota sin clemencia. Max se contiene. Víctor nota una sombra bajo la puerta. Un pequeño ruido. Una presencia. Abre con violencia y nada. No hay nadie. Sólo fue una nube engañosa de sus ojos.

El inspector sale del cuarto con una glamurosa bata. Saca un habano y lo enciende. Manda a bajar el equipo con un movimiento de la mano. –Amigos al parecer ha sucedido un imprevisto. La cumpleañera padece un severo dolor de vientre. Sonrió con un brillo en sus ojos. Creo que su menstruación nos sorprendió esta vez. Pero no hay problema, piquemos la torta en su nombre… Max Traler le vino la sensación otra vez. Como un pálpito. La certidumbre de un mal relacionado con la presencia del sujeto pedante. Lixue había recibido una paliza, sin duda. Lo escuchó con sus propios oídos. Ahora no entendía por qué ese pendejo trataba con violencia a la mujer que se suponía amaba.

3

Amaneció el cuerpo sin vida de una asiática. Rostro desfigurado, sin dientes, huellas dactilares borradas con una especie de ácido. El forense determinó que había muerto a causa de hematomas y derrames por golpes fuertes. El asesino no usó otro implemento que sus manos. Manos grandes y con huesos muy pesados, capaces de romper la fibra muscular. Max miró las manos de Víctor. No necesitaría manoplas para matar una chica al primer golpe. Todo se levantó rápido. Los indicios numerados. El cadáver a la morgue. Las declaraciones sin sospechosos de importancia. El inspector cierra el caso como si tuviera una congestión estomacal. Así sucede con la serie de cuerpos que van apareciendo en otras partes de San Francisco.

4

-Tengo que hablar con Lixue. –Es la tercera vez que lo dices mientras lo hacemos. Deja de pensar en ella ¿sí?, voy a creer que la usas para excitarte. –Es sólo preocupación por lo del caso. –Shhh, no digas más… Max le encantaba la enredadera que Alondra tenía tatuada en la espalda. Iniciaba en la nuca y finalizaba con una orquídea roja sobre su nalga izquierda. Prefería esa posición donde podía verla a plenitud. Lamer la dulce flor. Aferrarse a su cadera hasta vacíarse. Nunca le había preguntado si ella sentía el mismo placer. Aunque sus sonidos y espasmos, lo respondían. Max se dejó caer a su lado, extenuado. -¿Por qué tanta preocupación por Lixue? -Víctor le da palizas, y eso está mal. -Pero Max, son pareja. Ella tiene que solucionar su situación y no tú. –No es sólo eso Alo. Es mi pálpito… Ahora está más fuerte respecto a Víctor y el tráfico de blancas. Creo que Lixue es producto de eso. –Entonces puede amanecer muerta cualquier día, Max. -¿Ves?, es por eso que quiero visitarla. Quizás pueda evitar que la maten. -¿Y si confirmas que el jefe está implicado? –Alo, ¿has oído esa vaina que llaman Asuntos Internos? -Creo que sí. -Tengo buenos amigos allí.

5

El móvil suena. Víctor lo llama al lugar del siniestro. Pero pasa lo mismo del otro día. Otro cuerpo irreconocible. Y todo queda stand by. Victor conversa con un tal Fo. Lo ha visto con él otras veces. Max dibuja en su libreta una frase china tatuada en el cuello del cadáver 倜儻. Víctor y Fo entran al restaurant Dragón Rojo en amena conversación. Max conduce al departamento de Víctor. Lixue no quiere abrirle. Le pasa un papel debajo de la puerta y se va. El ascensor estaba a punto de cerrarse cuando ella aparece. Presiona el botón de parar con los ojos llenos de lágrimas. –El papel que me dio es su nombre. Significa Suave, mi helmana Suave. ¿Fue la que mulió veldá? Max asiente con la cabeza. Ella comenzó a decirle cosas que vivió con su hermana en Corea. Max la abraza y se meten al departamento. Ella sufre un arrebato de rabia:–Ya no me impolta molí, ya no me impolta. Ya no me impolta lo que me haga Vícto. Le voy a decí todo…

Víctor resultó cómplice de Fo en el tráfico de asiáticas. Él le tocaba la parte del papeleo en extranjería y desviar las investigaciones. Pero su negocio real consistía en venderlas a tipos poderosos. Fo era el jefe de Víctor. El mafioso más grande de San Francisco. Transportaba a las chicas hasta América sin cobrarles con la condición de que al conseguir un trabajo, pagaran su deuda. Cosa difícil para los indocumentados que al llegar, no dominan el inglés. Entonces las hacía firmar letras de pago, tatuaba sus nombres en sus cuellos y las llevaba a 卡薩費利斯, o lo que en español significa: Casa Feliz.

Lixue le reveló que ella había sido un regalo de Fo para Víctor. Su esclava personal. Una recompensa por su trabajo. Suplicó a Max que ayudara a las otras chicas. Que ella no importaba tanto, sabía que esa información le costaría la vida.

6

Suena el móvil de Max. La voz de Víctor surge ronca, como un bramido de animal. –No debiste haber ido a mi casa. Es mejor que desde ahora cierres la boca. Alondra puede correr peligro y te digo que ella no está mal para un burdel. La comunicación se corta. Max llama a Alondra solo para comprobar que está bien. Le dice que las cosas estan turbias y que se mantenga cerca de los otros agentes. Conduce hasta asuntos internos y tiene otro pálpito. Esta vez siente que alguien lo persigue. El carro de Max es una versión nueva y se eleva dejando la carretera. Pero el otro también es de los últimos modelos, y le sigue de cerca. Se introducen en las autopistas aéreas. Suena el móvil de Max, es Víctor- Es mejor que te detengas en la próxima estación… te estoy alcanzando… Sé adónde te diriges Max… Víctor comienza a disparar. Max toma el móvil y llama. –HOLA FORREST… –Qué tienes, ¿estás en problemas? -¿Recuerdas cuando te hablé sobre mi pálpito? –Sí, dime… –Era verdad… Unos tiros vuelan el retrovisor. Max asciende a otro nivel. – ¿Tienes pruebas? Es una acusación muy grave hacia un inspector. –Lixue me confirmó lo del tráfico de blancas. Ella misma es una esclava de Víctor, el que me dispara en este instante… Max gira el manubrio para esquivar una bala. Ella me dio acceso al departamento. Hice varias fotografías. Escaneé dos valijas imposibles de abrir. Una tenía muchos pasaportes, con rostros y nombres distintos, la otra con montones de billetes. –Entonces lo tenemos… El auto de Víctor se acerca rápido. –SUÉLTA ESE MALDITO TELÉFONO, VOY A DESTRUIRTE SI ABRES LA BOCOTA. Forrest, al otro lado, escucha y cuelga. Se pone las sobaqueras. –Tenemos un arresto en proceso oficiales…

7

Max Traler no tiene energía para mantenerse en vuelo. Es cuestión de minutos para caer al vacío. No puede descender, los tiros de Víctor son más efectivos desde arriba. Se para en una estación energética. Víctor sonríe y detiene el auto a pocos metros, pero justo en ese instante, Max tiene otro pálpito. Ve a su Alondra en peligro. Un agente la apunta con un arma… Víctor lo tiene en su mira. Está decidido a matarlo frente a toda esa gente de la estación y de la fuente de soda. Max también lo apunta. Víctor toma su móvil y aprieta una tecla. Habla en voz alta para que Max lo escuche. –HARDY, ¿TIENES A ALONDRA? –Sí, jefe, estoy aquí en el Hotel Emperador. La tengo atada a una silla. -Ponla al teléfono… Victor presiona el altavoz…  -MAXITO ESTÁS ALLÍ… PERDÓNAME POR METERME EN PROBLEMAS…–MAMI TRANQUILA, YO RESUELVO… HARDY, SOMOS COMPAÑEROS, ¿QUÉ TE PASA? HEMOS COMPARTIDO MOMENTOS DUROS, NO DEJES QUE ÉSTE LOCO TE CONTROLE… -NO LO TOMES PERSONAL AMIGO, TAMBIÉN TENGO INTERESES… –MAXITOOO, SÁLVAMEEE… Víctor corta la llamada. Obliga a Max que baje su arma. – Alondra no tiene qué morir por tus ínfulas de súper policía. Max baja la pistola y Víctor dispara. La bala le perfora un bíceps… Dispara otra vez y sólo le roza una oreja. De pronto su puntería comienza a perderse en una nebulosa. Víctor siente un temblor en el cuerpo. Comienza a ver borroso y cae. Escucha la voz de Forrest. –Soy de Asuntos Internos inspector, usted ha recibido una descarga de cuatrocientos voltios. A continuación se leerán sus derechos…

Max Traler se hace un torniquete en el brazo y se monta en el carro de Víctor. Aprieta al máximo el acelerador. Llega al hotel, sigiloso, con el arma desenfundada. Escucha voces. Hay tres chinos en la habitación, sentados en el piso, relajados. Se ríen mientras Hardy trata de quitarle la ropa a Alondra y ella lo patea en los huevos, manteniéndolo a distancia. Está bien atada y sin fuerzas para resistir. Max entra y dispara en la cabeza de Hardy. Los chinos deben hacer tres movimientos: Pararse, desenfundar y disparar. Max solo uno: disparar… Los tiros hacen chop suey de carne amarilla.

-Dios mío, Alo. No podía verme sin tí. Ella lo aprieta y se besan. La lleva en brazos hasta el carro. Está agotada. Llegan a casa y Max llama a Forrest. Le pregunta por las chicas. Él le dice que están bien, que fueron liberadas y serán extraditadas a Corea. Que la única que no consiguen es a Lixue… -Debemos buscarla Forrest, es probable que alguien la persiga y quiera matarla.  -Ya aparecerá Max. Tranquilo, el pez grande fue atrapado. Fo fue arrestado con sus cómplices. El dinero confiscado. Estamos hablando de todo lo que ese maldito viejo tenía es su caja fuerte, además del circulante y los bienes materiales. -¿Qué va a pasar con la división? -Habrá una purga. Víctor tiene varios cargos. Predomina el de homicidio múltiple agravado. Desde luego, tú estás fuera de la mierda. Eres un maldito héroe. Quizás termines de jefe.– ¿No han podido identificar a las chicas muertas? –No. –Que busquen en los cuellos Forrest. En la parte cubierta por pelo. Sus nombres están tatuados en letras chinas.

8

2:30 de la madrugada.

El sueño de Max se evapora de repente y abre el balcón. Sale y siente la brisa fresca de la noche. Observa una estrella fugaz traspasar el cielo y siente un pálpito. Es sobre Lixue. La ve caminando sola por las calles, buscando refugio. Al parecer, no quiere volver a Corea. No tiene nadie allá. Todos los suyos han muerto. ¿Dónde estará Lixue?, se preocupa. Recuerda sus lágrimas. Su fragilidad acentuada por esa mirada pura e inocente. No entiende de donde le sale tanta ternura por ella. Claro, no puede ser otra cosa que ternura, quizás compasión.  Siente los picos de Alondra en su espalda. Se ha levantado también, sin sueño. Lo rodea con sus brazos. Le pone un cigarro en la comisura y sonríe. Piensa que todo ha vuelto a la normalidad…

Suena el timbre. Ambos se miran extrañados. -Es muy tarde, ¿verdad Max?. -Sí, es muy tarde Alo. Max toma la pistola y se dirige a la puerta. Alondra también toma su pistola.  Caminan lento, frotando las espaldas contra la pared. La sombra de dos zapatillas es una lengua negra que se desliza bajo la puerta. El timbre suena otra vez. Se escucha como un murmullo. Alguien que habla muy suave al otro lado. Max ve por el ojo mágico y no lo puede creer, es Lixue.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s